Aún no he podido ver la película que abre mañana cartelera en España, ésta no es otra que "El Gran Gatsby" en su particular visión del australiano Bazz Luhrmann.
En una visión primaria todo parece bueno; el gigantesco Leonardo DiCaprio en el papel de el millonario Jay Gatsby (esperemos que este año se alce con el Óscar al estrenar dos películas de calidad a primera vista); la carismática Carey Mulligan como Daisy Buchanan; y dos secundarios de lujo: Tobey Maguire como el narrador omnipotente Nick Carraway y Joel Edgerton como el egoísta, clasista y adúltero Tom Buchanan. Pero a medida que se acerca el estreno de una película tan profunda como creo que pretende ser ésta (el libro lo es); las dudas crecen, y el trabajo de los críticos de cine, siempre criticando (después de todo es su trabajo) no ayuda; hay muchas opiniones y ninguna ayuda, la crítica y el público americano se ven divididos; ¿Es la opulencia de Luhrmann lo que Fitzgerald hubiera querido para inmortalizar su enorme novela?; ¿Es DiCaprio el mejor actor, o el más influyente, de la década?, Todo se reduce a mi parecer a una sola y simple pregunta ¿Es buena o no?
El amor, algo tan importante en la novela de Fitzgerald es el tema principal y dominante en todas las películas de Luhrmann; pero ¿le faltará al director facilidad o talento en la creación de diálogos tan bellos como los que se nos regalan en el libro? Mi respuesta, siendo un aficionado al cine y declarándome confeso admirador del talento innato y no por menos cansino de Luhrmann; es sí. No es un gran guionista, pero quizás me sorprenda mañana, cuando sentado entre mi madre y mi tía me halle viendo "El Gran Gatsby" en 3D (otra cosa, por la que dicen que merece la pena) me sorprenda, y en una auténtica sensación de placidez y felicidad, me siente a ver como DiCaprio, Luhrmann, el amor, Fitzgerald, la música anacrónica, los efectos especiales, la profundidad de una historia a priori simple, el sonido de la palomitas en el cine y sobre todo Gatsby, me consigan hacer volver a los locos años veinte, y que con la misma emoción que me provocó la grandísima novela salga del cine con una sonrisa en la cara, una sonrisa de oreja a oreja. Y que al llegar a casa le diga a mi padre, no aficionado al cine en masa:
-Hoy he visto una peli buena, buena de verdad.
Juan G. Verano


No hay comentarios:
Publicar un comentario